sábado, 20 de enero de 2018

3. La diversidad del mundo actual (I). Sistemas políticos

Faltan las imágenes
Dos errores de transcripción
Nota: 7

3.1 Las diferencias políticas

En la actualidad, los Estados de la Tierra presentan una gran diversidad de sistemas políticos.

Por la jefatura del Estado pueden ser monarquías, si recae en un monarca hereditario; o repúblicas, si reside en un presidente elegido por la ciudadanía. Por la forma de gobierno se diferencia entre sistemas presidencialistas y parlamentarios, según el jefe del Estado y presidente del Gobierno sean o no la misma persona. Por el reparto territorial del poder se distingue entre Estados centralistas y descentralizados, según el Estado tome decisiones para todo el territorio o las comparta con diferentes divisiones territoriales. Y por los regímenes políticos, o forma de obtener y ejercer el poder, los Estados se agrupan en democráticos y autoritarios.


3.2 Los regímenes democráticos

Son aquellos que limitan el poder de los gobiernos mediante una ley fundamental o constitución, y respetan los derechos de la ciudadanía y los principios de soberanía nacional, división de poderes y pluralismo político. En ellos se celebran elecciones libres, por sufragio universal, para renovar el Gobierno.

No obstante, las democracias se enfrentan en la actualidad a nuevos retos y problemas. Entre otros, la necesidad de lograr la plena igualdad de oportunidades para todas las personas; y el desprestigio de los partidos políticos ante parte de la ciudadanía, que los acusa de incompetencia o de corrupción. Esta situación, en unos casos, genera desinterés por la política, con el consiguiente crecimiento de la abstención. Y en otros, origina movimientos sociales que reivindican mayor transparencia en los partidos y una participación más directa de la ciudadanía en la vida pública.


3.3 Los regímenes autoritarios

Son aquellos que no tienen límites para la acción del Gobierno; no respetan los derechos de la ciudadanía; concentran la soberanía en una persona o grupo reducido de personas; y no respetan la división de poderes ni el pluralismo político. En estos regímenes que pueden ser civiles o militares, las elecciones no existen, se amañan o excluyen a parte del electorado.

Este tipo de regímenes se mantiene aún en muchos lugares de la Tierra. En ocasiones, para perpetuarse en el poder, recurren a la violencia, a los encarcelamientos y ejecuciones arbitrarias, a la tortura, o a las persecuciones religiosas y étnicas.

Para hacerles frente se han alcanzado algunos acuerdos internacionales, como la Convención contra la tortura y Otros tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (1984); y se ha creado tribunales internacionales para juzgar los crímenes contra la humanidad, como la Corte Penal Internacional. 

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