lunes, 8 de enero de 2018

2 La transición a la democracia (1975-1977)

Faltan las imágenes
Cuatro errores en la transcripción
Nota: 5


El desmantelamiento del franquismo

      Ante la presión popular, el rey forzó la dimisión de Arias Navarro y, en julio de 1976, nombró presidente de gobierno a Adolfo Suárez, un antiguo falangista que había optado aperturismo.

      Tras la toma de posesión, el nuevo presidente se mostró decidido a iniciar el camino legal para el desmantelamiento del franquismo de forma pactada y la construcción de un sistema democrático. Para conseguirlo era necesario anular la resistencia de los inmovilistas y atraer hacia el nuevo proyecto a la mayoría de las fuerzas de la oposición.

      Suárez buscó el apoyo de la oposición, que acabó aceptando una ruptura pactada, es decir, un compromiso entre todas las fuerzas políticas partidarias de instaurar la democracia en España, ya fueran procedentes del franquismo o de la oposición.

      En 1976, las Cortes franquistas aprobaron la Ley de Reforma Política, que proponía la creación de un Congreso de Diputados y un Senado elegidos por sufragio universal. Esta ley fue aprobada por la población española en referenfum por el 94% de los votantes. La oposición propugnó la abstención, que alcanzó el 22,6% del electorado.

      En 1977 se legalizaron los partidos políticos (incluido el Partido Comunista) y los sindicatos y se concedió un indulto a los presos por delitos políticos. Numerosos dirigentes de los partidos hasta entonces ilegales retornaron a España desde el exilio.


Las primeras elecciones democráticas

      El 15 de junio de 1977 se celebraron en España las primeras elecciones democráticas desde hacía más de cuarenta años, con una elevada participación, que alcanzó el 78% del censo electoral.

      Los resultados dieron la mayoría, aunque no absoluta, a Unión de Centro Democrático (UCD), el partido creado y liderado por Adolfo Suárez, que había dirigido el proceso de transición. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), encabezado por Felipe Gonzalez, se consolidó como el principal partido de la oposición.

      A una mayor distancia electoral se situaron el Partido Comunista de España (PCE), liderado por Santiago Carrillo, y Alianza Popular (AP), presidido por Manuel Fraga Iribarne.

      En el País Vasco y en Cataluña, los partidos nacionalistas se configuraron como fuerzas políticas importantes.

      Con el consenso de las principales formaciones políticas, la UCD formó el primer gobierno democrático y Adolfo Suárez fue investido presidente. Las nuevas Cortes decidieron iniciar un proceso constituyente y crearon una comisión integrada por representantes de los partidos políticos para elaborar una Contitución democrática.


El gobierno de la UCD: del consenso a la crisis

      Los primeros años del restablecimiento de la democracia fueron de enormes dificultades y estuvieron marcados por una política de consenso, que consistía en llegar a acuerdos entre las diferentes fuerzas políticas y sindicales. Con este telón de fondo, el nuevo gobierno de UCD emprendió una serie de medidas urgentes:

  • Nombrar una ponencia parlamentaria integrada por las fuerzas parlamentarias para redactar una  Constitución democrática.
  • Estimular la recuperación de la economía mediante medidas económicas, salariales y laborales acordadas por partidos, sindicatos y organizaciones patronales (Pactos de la Moncloa).
  • Proceder a una reforma fiscal progresiva para incrementar los ingresos del Estado y afrontar así los enormes gastos sociales.
      La crisis económica provocó un aumento del malestar social con unha proliferación de huelgas y manifestaciones. Por otro lado, UCD tuvo divisiones internas y el liderazgo de Suárez fue cuestionado. Además, en 1980, el PSOE, principal partido de la oposición, presentó una moción de censura al gobierno, que no prosperó.

      Ante esta situación, Suárez presentó su dimisión y mientras se votaba en las Cortes la investidura de Leopoldo Calvo Soleto como nuevo presidente, tuvo lugar un intento de golpe de Estado que fracasó. El nuevo gobierno no pudo frenar el desgaste de UCD y se convocaron nuevas elecciones para 1982. 

El auge del terrorismo

      Mientras la mayoría de las fuerzas políticas y sindicales apostaban por el consenso social, algunos sectores optaron por la violencia (terrorismo) para obstaculizar la consolidación de la democracia.

      Por un lado, los nostálgicos del franquismo, integrados por la extrema derecha y algunos sectores militares, crearon agrupaciones armadas y provocaron atentados para desestabilizar el sistema (Guerrilleros de Cristo Rey, la Triple A o el Batallón Vasco Español).

      Por otro lado, la extrema izquierda consideraba inhsuficientes los cambios y apostaba por la vía armada. La principal actividad terrorista provenía de ETA, que realizó numerosos atentados con un elevado número de víctimas. Por otro lado, pequeños grupos de la extrema izquierda: el GRAPO, el FRAP, los Comandos Autónomos Anticapitalistas y Terra Lliure también protagonizaron algunos actos violentos y secuestros.

El fracaso golpe del 23-F

      El 23 de febrero de 1981, un grupo de guardias civiles, al mando del teniente coronel Antonio Tejero, irrumpió violentamente en el Congreso de Diputados. Paralelamente, el capitán general Jaime Milans del Bosch se sublevaba en Valencia para acabar con la democracia.

      La actuación del rey, la falta de apoyo de la jerarquía militar y la unidad de todas las fuerzas democráticas hicieron fracasar el golpe, y sus principales implicados fueron detenidos.





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