lunes, 15 de enero de 2018

7 La Guerra Civil: los bandos enfrentados.

Un punto más por ser diligente
Faltan las imágenes
Seis errores de transcripción
Nota: 4

La República en guerra.
     En junio de 1936, el gobierno se vio desbordado ante el golpe militar. Azaña nombró jefe de gobierno a José Giral con la esperanza de que pudiera frenar la sublevación. Ante la negativa de la golpista de finalizar la rebelión, Giral disolvió el ejército y dio armas a los partidos y sindicatos del Frente Popular, organizados en comités obreros.
     Numerosos sindicalistas de la CNT-FAI y también de la UGT aprovecharon el momento para llevar a cabo un proceso revolucionario. Los comités obreros repartieron tierras, colectivizaron fábricas y ejercieron una fuerte represión sobre los sospechosos de simpatizar con los sublevados (detenciones, fusilamientos, quema de iglesias...).
    En septiembre de 1936, el socialista Largo Caballero, el líder más aceptado por el conjunto de las fuerzas de izquierda, formó un gobierno de republicanos, socialistas, comunistas e incluso anarquistas. Se creó el Ejército Popular con ayuda soviética y se trató de poner fin a la represión ejercida de forma incontrolada por los comités.
     La derrotas militares aumentaron la división entre los partidos y sindicatos republicanos. El gobierno, con el apoyo de la mayoría de los partidos consideraba prioritario concentrarse en el esfuerzo militar para ganar la guerra, mientras que los grupos más radicales defendían la prioridad de profundizar en la revolución social.
     Ante las propuestas gubernamentales de restringir el poder de los comités obreros, anarquitas y trotskistas del del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), defensores de un proceso revolucionario radical, se enfrentaron al gobierno en mayo de 1937, pero fueron derrotados.
     El socialista Juan Negrín formó un gobierno en el que contó con el respaldo de los comunistas, cada vez más fuertes debido al apoyo soviético. Negrín planteó una propuesta de paz, los llamados Trece Puntos, que fue rechazada por Franco.

Los sublevados: La creación de una dictadura.
     En la zona donde había triunfado el golpe militar, el ejército asumió el poder. Todos sus esfuerzos fueron dirigidos a lograr la victoria militar y a organizar un nuevo Estado de inspiración fascista, que anulara la legislación reformista de la República.
     Tras algunos titubeos sobre a quién correspondía llevar la iniciativa, la Junta de Defensa Nacional -primera constitución del nuevo Estado- nombró a Francisco Franco generalísimo y jefe de gobierno (tanto Sanjurjo como Mola murieron en accidentes de aviación).
     En abril de 1937, Franco decretó la unificación de falangistas y tradicionalistas en un partido único (FET  y de las JONS), y un año después se creó el primer gobierno en Burgos, capital provisional del nuevo Estado.   
     Las principales medidas políticas del nuevo gobierno fueron la prohibición de partidos y sindicatos, a excepción de FET y de las JONS, la supresión de la Constitución y de los estatutos de autonomía, la recuperación del catolicismo como religión oficial del Estado y la anulación de todas las reformas republicanas.

La Revolución Social en el Bando Republicano.
     La República contaba con el apoyo de amplios sectores de la población de características ideológicas diversas: republicanos moderados, reformistas, socialistas, nacionalistas de izquierda, comunistas y anarquistas. Todos defendían la legalidad republicana y la necesidad de cambios sociales y económicos.
     Pero el sector más radical de la izquierda, cuya actuación en las primeras semanas de la guerra impidió el triunfo del golpe militar en muchas zonas de España, quiso aprovechar su fuerza para para impulsar una revolución social. La discusión entre la prioridad bélica o la necesidad de ahondar en el proceso revolucionario provocó, como hemos visto, numerosos enfrentamientos entre los leales a la República.
   
Los Milicianos.
     El término "designa" a las fuerzas civiles voluntarias que, organizadas por sindicatos o partidos, participaron en la guerra al lado de la República.
     En el primer año, se mantuvieron al margen de la autoridad del propio gobierno y entraron en conflicto con algunas de las decisiones gubernamentales. En 1937, todas las milicias quedaron integradas en el Ejército Popular, a pesar de la resistencia anarquista.

La colectivización de la economía.
     Los selectores más radicales del bando republicano impusieron a partir de 1936 la colectivización de la producción y la supresión de la propiedad privada. También en el campo se formaron comunas autogestionadas de campesinos.

Un nuevo papel de las mujeres. 
     En el bando republicano, y especialmente entre las organizaciones más revolucionarias, se defendieron los derechos femeninos y la incorporación de las mujeres a los ámbitos social y laboral en pie de igualdad con los hombres.
     En los primeros meses de la guerra se les permitió el alistamiento como milicianas, y su incorporación en la industrias de guerra fue muy importante durante todo el conflicto.

  


Laura Ligero Carrillo 4ºB

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