lunes, 9 de abril de 2018

1.La marcha hacia la guerra

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    1.1 La política exterior de Alemania

      La principal causa de la Segunda Guerra Mundial fue la agresiva política exterior de Alemania.

      Pero también resultó decisiva la actitud de algunos países europeos, como Gran Bretaña y Francia, que practicaron una política de apaciguamiento y antibelicismo ante la agresividad alemana.

      Hitler, desde su llegada al poder en 1933, emprendió el camino hacia la guerra, que se reflejó en varios acontecimientos.

        Abandono de la Sociedad de Naciones

      En 1933, Alemania abandonó esta institución para dar a entender al mundo que no se sometería a las normas internacionales que limitaban el rearme de su Ejército. De hecho, incumpliendo el Tratado de Versalles, Hitler reorganizó la fuerza aérea alemana, la Luftwaffe, y restableció el servicio militar obligatorio.

        *Hitler y las democracias occidentales*

(Hitler arengando a las masas)

       Tras el desenlace de la Guerra Civil española, que supuso un triunfo para los aliados del fascismo, las potencias occidentales, para evitar un nuevo conflicto bélico, se pusieron en manos de Hitler. Los gobiernos francés y británico tampoco protestaron por los incumplimientos de los acuerdos de Versalles. A ello hay que sumar la inoperancia de la Sociedad de Naciones. Finalmente, el miedo al comunismo, calificado de “amenaza bolchevique”, favoreció la tolerancia hacia una Alemania fuerte que hiciera de contrapeso a los soviéticos.

        Intervención en la Guerra Civil española

      En agosto de 1936, 25 países (entre ellos Alemania, Italia y la URSS) acordaron no intervenir en el conflicto español (1936-1939). Sin embargo, la Alemania nazi y la Italia fascista colaboraron con el bando sublevado, mientras que la URSS ayudó al Gobierno de la Segunda República. La intervención de Italia y Alemania propició una alianza, el llamado Eje Roma-Berlín (octubre de 1936). Al mes siguiente Alemania y Japón suscribieron el Pacto Antikominterncontra la URSS, al que se adhirieron Italia y la España de Franco.

 
[Tropas italianas desfilan ante el general Franco en Barcelona (enero de 1939)]


        Expansión territorial

      En 1935 el führer incorporó a Alemania la cuenca del Sarre, un territorio administrado hasta entonces por la Sociedad de Naciones. La integración se produjo tras una consulta en la que más del 90% de la población se mostró favorable a formar parte de Alemania.

      Al año siguiente, y dentro del plan de expansión del Tercer Reich, tropas alemanas ocuparon Renania, región que había sido desmilitarizada por el Tratado de Versalles.

      El control de esta zona -cuyo territorio hacía frontera con Francia, Luxemburgo, Bélgica y países bajos- se convirtió en un factor decisivo, porque proporcionó a Alemania una importante área industrial y le abría la posibilidad de marchar directamente sobre Francia.

Manifestación en la capital del Sarre tras el triunfo de la anexión a Alemania.

      La expansión territorial alemana no era improvisada. Por el contrario, obedecía a un plan secreto, plasmado en el Protocolo Hossbach (noviembre de 1937), que Hitler expuso a sus más cercanos colaboradores. El objetivo era conseguir un “espacio vital” (lebensraum) o zona de influencia para la comunidad alemana, perteneciente, según la ideología nazi, a una raza superior, la aria. El “espacio vital” proporciona a Alemania las materias primas que su industria necesitaba.

      El Protocolo Hossbach también ponía de manifiesto que Austria y Checoslovaquia eran los siguientes objetivos de Hitler. Así:

  • En marzo de 1938 el Tercer Reich se anexionó Austria, acontecimiento conocido como Anschluss. La anexión se ratificó en un plebiscito en el que el 99% de los austriacos votaron a favor de su unión con Alemania. La respuesta internacional a la nueva agresión de Hitler fue muy tibia y se limitó a unas protestas diplomáticas.
  • Para obtener Checoslovaquia, Hitler tomó como pretexto los Sudetes, una rica región checoslovaca en la que vivía unos tres millones de alemanes. Siguiendo un plan, el Partido Alemán de los Sudetes, promovido por los nazis, exigió que los Sudetes se incorporaran a Alemania. Tras varias conversaciones diplomáticas, se celebró en Múnich una conferencia internacional para resolver el conflicto.
       El siguiente objetivo en los planes de Hitler fue Polonia. Este país tenía, por el Tratado de Versalles, algunos derechos sobre la ciudad-estado de Dánzig (hoy Gdansk), que era indispensable para la economía polaca por constituir su única salida al mar. Por otro lado, Dánzig acogía una numerosa población de lengua alemana y Hitler empezó a reivindicar la ciudad como parte del Tercer Reich.

       Para llevar a cabo sus planes sobre Polonia, el führer se valió de la propaganda y la política internacional:
  • Denunció los supuestos abusos cometidos por los polacos contra la población de origen o lengua alemana que vivía en Polonia (abril de 1939).
  • Promovió que Alemania y la URSS firmara un tratado de no agresión (agosto de 1939), el Pacto Ribbentrop-Mólotov, así llamado por los nombres de los ministros de Asuntos Exteriores que le suscribieron. En virtud de ese acuerdo, ambos países se comprometieron a no atacarse en el caso de producirse una contienda y acordaron intercambios comerciales.
      El tratado entre Alemania y la URSS tenían un protocolo secreto que dividía Europa oriental en zonas de influencia germana y soviética. Polonia sería repartida entre Alemania y la URSS.

      La firma del pacto germano-soviético hizo reaccionar al Gobierno británico, que suscribió con Polonia el Tratado de Asistencia Mutua (agosto 1939), por el que se comprometían a apoyarse en caso de conflicto.



         La Conferencia de Múnich
  • Los participantes y los acuerdos
      En esta conferencia, celebrada en septiembre de 1938, participaron, entre otros, Hitler, Mussoloni, Chamberlain y Daladier. Estos dos últimos eran los primeros ministros de Gran Bretaña y Francia, respectivamente.

      No se permitió asistir a la reunión al presidente de Checoslovaquia. Tampoco se dio a los delegados checoslovacos presentes en la conferencia la oportunidad de expresar su opinión.

      A propuesta de Mussolini, se decidió incorporar los Sudetes a Alemania. Se acordó igualmente respetar la independencia de Checoslovaquia, compromiso que Hitler no cumplió.

(Participantes en la Conferencia de Munich)

(La Conferencia de Múnich proporcionó a Alemania el control de Europa oriental).
  • Las consecuencias
      Unos meses después de la conferencia se produjeron una serie de acontecimientos que tuvieron como resultado la desaparición de Checoslovaquia:

      -Los eslovacos, con el respaldo de Hitler, proclamaron su independencia de Checoslovaquia y crearon el Estado Eslovaco (marzo de 1939), dependiente de Alemania.
      -Inmediatamente después, las tropas del Tercer Reich se introdujeron en los territorios checos de Bohemia y Moravia, que pasaron a ser un protectorado alemán.

La Conferencia de Múnich había proporcionado a Alemania el control de Europa oriental. Como consecuencia de ello, Hitler llevó a cabo las siguientes acciones:

      -Firmó varios acuerdos económicos con dictaduras próximas al nazismo como las de Hungría, Bulgaria y Rumanía.
      -Se anexionó el puerto de Memel (Lituania).
      -Suscribió e Pacto de Acero con Mussolini tras la invasión de Albania por los italianos.



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