domingo, 22 de abril de 2018

3.3 Fin de siglo XX: dominio de EE.UU.

Falta una palabra
Falta la etiqueta 0 Tercera evaluación. La puso el profesor
Nota: 8

   En  muchos países se organizaron movimientos revolucionarios, que se lanzaron a la lucha armada, llevando a cabo una guerra de guerrillas. La agitación social recorrió el continente como un medio de solucionar los ancestrales problemas Falta una palabra y miseria en que se encontraba gran parte de la población.

    Los inversores extranjeros veían con prevención el proceso revolucionario, que hacía peligrar sus intereses económicos mientras que el Gobierno estadounidense no deseaba que, en plena Guerra Fría, el socialismo se extendiera por el continente americano.

Las dictaduras en América Latina. Los casos de Brasil y Paraguay:

El Brasil de Vargas






   En 1930, un golpe militar acabó con el tradicional régimen político brasileño. Getulio Vargas, prestigioso abogado, fue nombrado presidente de forma interina. Se consolidó en la presidencia y fue concentrado poder, destruyendo el sistema democrático al prohibir todas las organizaciones políticas. En 1937 disolvió el Congreso.

   Cuando accedió al poder, la situación de Brasil era de gran agitación: las revueltas sociales eran constantes y estaban capitalizadas por el partido Comunista; el estado de Sâo Paulo quería separarse, y cobraba fuerza un partido de corte fascista, los Integralistas. En estas circunstancias, estableció un régimen populista, lleno de rasgos fascistas. Llamaba a su régimen <Estado Novo>, y era apoyado por los campesinos, por los trabajadores y por los hombres de negocios, a los que aseguró los máximos beneficios.

   Persiguió al Partido Comunista y mantuvo una contradictoria política internacional: en la Segunda Guerra Mundial, se declaró aliado de EE.UU., pero envió un batallón a Italia  en apoyo del Dulce; mientras, en Brasil, criticaba a los yanquis por imperialistas y les expropiaba sus compañías de petróleo, creando Petrobras, un monopolio estatal de este producto. En 1945, los generales que componían su Estado Mayor, dieron un golpe de Estado y lo derrocaron. Cinco años más tarde volvió al poder al ser elegido democráticamente, gobernando hasta 1954, año en que se suicidó.

La larga dictadura de Stroessner en Paraguay








   Desde finales del siglo XIX, la constante del Paraguay fue el aislamiento internacional y los variados gobiernos de las élites oligárquicas, en ocasiones elegidos en las urnas y otras veces por la fuerza de las armas.

   La inestabilidad política cambió en 1954 con la elección de Alfredo Stroessner, militar de familia de emigrantes alemanes. Desde que asumió la presidencia de la República, fue elegido formalmente en ocho ocasiones.

   Pero, en realidad, la democracia paraguaya era una falsedad, ya que siempre gobernó en estado de excepción y con el apoyo del Ejército.

   Las elecciones eran fraudulentas a pesar de la existencia legal de otros partidos; tan solo el suyo, el Partido Colorado, tenía posibilidades de ganar.
Su dictadura duró treinta y cinco años y se caracterizó por la dura represión a sus adversarios. Desde la Revolución Cubana, su régimen fue claramente aliado de Estados Unidos y profundamente anticomunista.








   Tuvo excelentes relaciones con el dictador Francisco Franco de España y acogió, por sus simpatías con los nazis, a muchos refugiados alemanes con cargos por sus asesinatos en la Segunda Guerra Mundial. Un golpe de Estado, protagonizado por sus propios partidarios, acabó con su mandato.
Con el fin de responder con mayor contundencia al movimiento revolucionario, la década de los setenta se caracterizó por la sucesión de golpes de Estado de nuevo tipo y finalidad. En general, estaban apoyados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos; se promovieron las dictaduras militares con la misión de derrotar por las armas a los guerrilleros revolucionarios o los emergentes movimientos comunistas de zonas urbanas industrializadas.

· El caso Chile

En Chile, que había mantenido el sistema democrático, ganó las elecciones de 1970 una coalición de partidos de izquierdas, siendo elegido presidente de la República el socialista Salvador Allende. Las pretensiones del Gobierno de Allende de reforma social, la pérdida de influencia de las élites tradicionales en el Gobierno y la nacionalización de parte de los recursos mineros provocaron una clara intervención de EE.UU. y sus agencias de espionaje.
Tras un sangriento golpe de Estado, el Ejército derrocó a Allende en 1973. Un general, Augusto Pinochet, gobernó dictatoríamente hasta 1990 con la aplicación de políticas económicas neoliberales inspiradas desde los sectores derechistas estadounidenses.

3.3 Fin del siglo XX: dominio de EE.UU.

   A partir de los años ochenta, las juntas militares dieron paso a transiciones democráticas. En América Central, varios movimientos revolucionarios terminaron con el poder de los dictadores en Nicaragua –Movimiento Sandinista- . en Haití y en la República Dominicana. Pero, en otros países, como Guatemala y El Salvador, se produjeron largas y sangrientas guerras civiles, que concluyeron, ya en los años noventa, con la reinstauración de sistemas parlamentarios.

   El cambio político estaba motivado por las nuevas condiciones económicas y por la influencia de Estados Unidos. Los inversores extranjeros preferían invertir en países con estabilidad democrática. La mayoría de los nuevos Gobiernos democráticos aplicaron políticas neoliberales; algunos, como Argentina o Ecuador, renunciaron a su propia divisa y adoptaron el dólar estadounidense como moneda nacional. Una ola de privatizaciones sacudió el continente. Muchas empresas nacionales (servicios, transportes o empresas extractivas) fueron vendidas a las grandes corporaciones internacionales.

   La vuelta a la democracia no acabó con los problemas sociales y políticos: en los años noventa se produjeron importantes levantamientos populares en algunas ciudades; como en Caracas (Venezuela) o en Bogotá (Colombia). Surgieron de nuevo movimientos revolucionarios partidarios de la lucha armada, como en Perú (Sendero Luminoso), México (Ejército Zapatista de Liberación Nacional), movidos por la desigualdad social y la miseria de gran parte de la población que se acrecentaba con las políticas neoliberales. En otros países, como Colombia, en el que existían movimientos guerrilleros desde los años sesenta, aumentó el número de grupos insurgentes, que han llegado a controlar hasta la actualidad regiones enteras del país.


El neoliberalismo de los años noventa

   En los últimos años de la Guerra Fría, Estados Unidos elaboró unos principios (el Consenso de Washington de 1989) que se convirtieron, en la década de los noventa, en el programa oficial que debía guiar las políticas de los Gobiernos de América Latina. La mayoría de los países siguieron el programa, del que se fueron descolgando los que realizaron un cambio político (Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc.).

   Estos principios, que relegaron las políticas sociales y de equilibrio social, eran: reforma fiscal, para buscar bases imponibles amplias para ingresar dineros al fisco y paliar el déficit fiscal; liberalización comercial; apertura de los países a las inversiones extranjeras directas (IED), sin permiso de los Gobiernos afectados; privatizaciones de las empresas en manos del Estado; desregulaciones legales para dejar actuar al mercado; garantía de los derechos de propiedad.

   


   El Consenso de Washington fue una propuesta de desarrollo económico de América Latina basada en principios neoliberales, centrados en la reducción del gasto y de las prestaciones sociales. En la imagen, Vicente Fox (presidente de México) y George Bush (presidente de EE.UU.).

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